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Quienes somos
Familia y masía
Somos una familia que decidió seguir dando vida a una masía con siglos de historia convirtiendo su antigua bodega en restaurante y, más tarde, en un pequeño hotel de 7 habitaciones. Cuidamos cada detalle con trato cercano para que te sientas como en casa y vivas el encanto del Penedès desde dentro.

Somos una família que decidió continuar la vida de una masia de sus antepasados del siglo XV, conviertiendo donde era una bodega en un restaurante. Este tiene 30 años de existencia.
En 2016 quisimos convertir la parte de la casa en un hotel de 7 habitaciones para seguir la historia de la casa que la teneis un poco más abajo.
Siempre directa o indirectamente arrelados a la hostelería, tratamos de daros el mejor servicio posible.
Junto a nuestro personal que gracias a ellos podemos alargar parte de la historia de nuestra masia.
Siempre a su disposición.
Família Anguela, Garcia y Lopez
Te lo contamos
Así empezo todo
Antes de ser lo que es hoy, este restaurante fue un sueño familiar. Te contamos en primera persona cómo empezó esta historia y todo el camino recorrido.

Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

Capítulo 4
Historia
Desde el siglo XIII
Can Panyella es una obra protegida como bien cultural y de interés local.
Antiguamente era una masía compuesta de tres casales rectangulares enganchados, cubiertos a dos vertientes. El de vivir, el del ganado y el de las bodegas.
Al de vivir y al del ganado se adivina su procedencia del siglo xv, constando de planta y piso, con portal adovelado, ventanas cortadas, gran entrada y gran sala repartidora de las habitaciones superiores.
El casal de las bodegas, de una sola planta y muy espacioso, constaba de 60 botas y tres cups.
Al lado había una era de batir con una cabaña de traza muy primitiva.
Había tenido un fuego de rollo con escaños del cual solo quedó una graciosa chimenea exterior.
Por los documentos conservados en el Mas Almez de Vallirana, antiguos propietarios de la casa, sabemos que a finales del siglo XVIII, hacia el 1763, la heredera de Can Panyella, Maria Panyella y Bellagarda, se casó con uno de los herederos Romagosa del Almez.
La documentación más antigua es un pergamino del año 1230 en una venta de una pieza de tierra sobre el cortijo Ricolf.
Desconocemos por ahora el paso de los Ricolf a los Pujol.
El 1337 se menciona un Pere Pujol de la masía Ricolf y su esposa Elisenda y una de las hijas Guillema.
El 1376 Guerava Pujol, hija de Pere Pujol, viuda de Guillem Codorniu, que testó el 1367 haciendo heredero a su Pere Codorniu, hace una donación.
Los Codorniu continúan hasta Angelina Codorniu que hizo capitulaciones matrimoniales (1436) con Ponç Penyella, de Begues, hijo de Guillem y de Dulce.
El señor de Gelida, Antoni Bertran, el 1453 establece los cortijos Martí y Ricolf agraviados a los cónyuges Angelina Codorniu, propietaria, y Ponç Penyella.
Los Penyella continúan hasta el siglo XVIII Maria Penyella y Bellagarda que se casó con el heredero del Almez (Vallirana) Josep Romegosa y Muntaner.
El padre de la última heredera, Pau Penyella, confiesa la masía Martí a los señores de Gelida el 1736. Los Romegosa.
Los Anguela, oriundos de Alió (Alt Camp), eran los masovers que después adquirieron la propiedad a los Romegosa en el siglo XX.
Los Anguela fueron cambiando poco a poco la casa dedicándose a las viñas, a los árboles frutales, a los animales de granja.
Servían comidas, cenas y habitaciones a gente de . Como por ejemplo a trabajadores que realizaban la autopista AP-7 y pequeñas primitivas industrias.
El 1992 se dejaron las viñas, los árboles frutales y los animales de granja. Y convirtieron la antigua bodega en un restaurante que actualmente está en funcionamiento.
El 2016 se forma de la otra parte de la casa, un hotel de 7 habitaciones donde hasta ahora es regentado por los Anguela Garcia y López.







